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Los nombres de La Plata: Desde Rivadavia a Eva Perón

IDEALPOLITIK | 21 de agosto de 2018
Por: Nicolás Colombo

Ciudad de las diagonales, ciudad de los tilos, Atenas de América. Desde antes de su fundación hasta el día de hoy, la ciudad de La Plata ha recibido diferentes denominaciones, las cuales fueron variando a lo largo de su historia y también hicieron a su identidad como capital provincial.

El debate sobre cómo debía llamarse la capital de la provincia de Buenos Aires comenzó desde antes de su fundación. Según se dice, fue el poeta José Hernández (autor del “Martín Fierro” y muy cercano al gobernador Dardo Rocha) quien sugirió el nombre de La Plata para la nueva ciudad que iba a ser fundada en las Lomas de la Ensenada. El senador argumentaba que dicha denominación ya estaba implícita en la región, dado que estos territorios se habían llamado gobernación del Río de la Plata, virreinato del Río de la Plata, Provincias Unidas del Río de la Plata, e incluso “provincia de La Plata” (como figura en uno de los Tratados de Indias del año 1618).

No todos estuvieron de acuerdo en llamarla de esa manera. El senador Carlos Pellegrini sostenía que dicha denominación podía causar confusión entre los europeos que arribaran a esta zona, ya que en el viejo continente era común llamar “La Plata” al “Río de la Plata”. Propuso por ello que la ciudad se designara como “Rivadavia”, homenajeando así a quien siendo ministro y luego presidente, había trabajado arduamente para poner en funcionamiento el puerto de Ensenada, lo cual trajo una gran prosperidad a la zona donde se erigiría la capital provincial. Otros como Alberto Ugalde, querían que la ciudad se llamara “Mariano Moreno”, también por la importancia histórica que tuvo el secretario de la Primera Junta de gobierno al firmar en 1810 un decreto que habilitaba el puerto de Ensenada. Algunos propusieron el nombre de “Nueva Buenos Aires” para denominar a esta ciudad, pero al final se decidió llamarla “La Plata”.

Un detalle interesante de la propuesta de José Hernández y que él mismo olvidó mencionar públicamente, es que con el nombre de “La Plata” el poeta también rendía un homenaje al apellido de su abuelo paterno, José Gregorio Hernández Plata. El autor del Martín Fierro y sus hermanos habían sido criados por su abuelo, ya que su padre Rafael Hernández solía ausentarse durante tiempos prolongados de la casa familiar. Quizá por esa razón cuando José Hernández compró una librería, también eligió nombrarla como “Librería del Plata”.

Los primeros años de la ciudad fueron difíciles debido a las voces que se oponían a este gran proyecto, y sobre todo por la gran crisis de 1890 que detuvo la construcción de los edificios y provocó un éxodo de pobladores hacia la ciudad de Buenos Aires. Por esos tiempos surgió una “leyenda ingrata” (como afirmaría el ingeniero Alberto Oitavén en su publicación “La Plata, ciudad ideal”), según la cual esta urbe era una “ciudad muerta” que no progresaba, como así tampoco su puerto ni su universidad. Por esos años la ciudad fue bautizada por los detractores del proyecto de Rocha como “ciudad de las ranas”, ya que afirmaban que por las noches sólo podía oírse su canto ante el silencio de sus pocos habitantes.

La metrópoli siguió manteniendo su nombre hasta el año 1952, cuando tras el fallecimiento de Eva Perón, el poder ejecutivo publicó un decreto mediante el cual La Plata pasaba a llamarse “Ciudad Eva Perón”. Se argumentaba que esta iniciativa tenía la finalidad de “traducir el homenaje de la provincia hacia la más preclara de sus hijas en el doloroso momento de su desaparición material”. A partir de esa fecha no sólo la ciudad y el partido cambiaron su nombre, sino que todas las instituciones debieron actualizar su denominación: Estudiantes de La Plata pasó a ser Estudiantes de Eva Perón, Gimnasia y Esgrima La Plata fue Gimnasia y Esgrima Eva Perón, el Museo de La Plata se transformó en Museo de Eva Perón, y la Universidad Nacional de La Plata comenzó a llamarse Universidad Nacional de Eva Perón. Incluso el escudo de la ciudad, que había sido elaborado en 1891 por el ingeniero Pedro Benoit, fue reemplazado por un escudo del Partido Justicialista con la silueta de Evita. La ciudad llevó este nombre durante tres años hasta que el general Perón fue derrocado en 1955, restituyéndole así su denominación original de “La Plata”. (www.IDEALPOLITIK.com.ar)

 

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