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Política de Medios | Informe IDEALPOLITIK

María Eugenia Vidal, Gustavo Lopetegui y Sergio Massa, unidos por la represión y el dinero de Bombau

IDEALPOLITIK | 17 de julio de 2017
Por: SANTIAGO ALBIZZATTI

Termina una semana que, aunque llena de silencios y angustias, resultó ser todo un símbolo del entramado político que atraviesa como una columna vertebral a la provincia de Buenos Aires. Marcelo Bombau, director ejecutivo de PepsiCo Argentina, decidió cerrar su planta de Florida, dejando a 700 trabajadores en la calle. Se movió con pragmatismo: importar los productos desde Chile es notablemente más rentable que producirlos en la Argentina, con los costos crecientes y más de 700 sueldos a llenar todos los meses.

Bombau estudió la decisión con sus abogados y contadores, y actuó con rapidez. Las cartas documento llegaron en pocas horas y, antes de que los operarios pudieran si quiera reaccionar, la fábrica tenía sus puertas cerradas con candado.

Pero no fue éste el símbolo de la semana. La decisión de Bombau fue, como mucho, una contradicción. Siendo, como es, tan amigo del núcleo duro del gobierno de Mauricio Macri, fue casi un descuido declamar a los cuatro vientos que la Argentina “ya no es rentable para producir”. Un yerro, pero nada más. El símbolo fue lo que ocurrió después.

Mientras los operarios, previendo una temporada de hambre y desesperación, tomaban la fábrica, Bombau preparaba un café en el silencio de su confortable oficina, mientras dialogaba a través del manos libres con Gustavo Lopetegui, su socio y vicejefe de Gabinete de Macri, acerca de los pasos a seguir. En otra latitud del país, sonaba el teléfono de María Eugenia Vidal con un pedido expedito: reprimir a los trabajadores. Nada estruendoso que llame la atención de los medios. “Algo rápido y decidido. La gente debe dispersarse en apenas minutos y terminar con éste espectáculo abominable”, se escuchó en el despacho de jefatura de Gabinete.

La gobernadora no lo pensó dos veces y ordenó a las tropas que avancen, del mismo modo que tantas veces debe haberlo escuchado en la base naval en donde vive. La represión fue feroz e implacable. Pero esto fue sólo una parte del símbolo. La otra parte vino después.

Sergio Massa encontró su veta. No jugarse por nada ni por nadie, y obtener los réditos electorales de ser “el camino del medio”. Ni con Cristina y la corrupción, ni con MacriVidal y el neoliberalismo feroz. Héctor Magnetto dejó de ser “el peligroso tipo que le da las órdenes al Estado”, como aseguró hace pocos meses, y pasó a ser “un empresario de los medios, del que no puedo opinar, dado que no soy un calificador de titulares de diarios”, como afirmó ayer. La misma dualidad tuvo la orden que bajó a la Legislatura esta semana, en la que mandó a sus senadores a retirarse del Senado para dejar sin quórum el intento del peronismo de repudiar a la represión en PepsiCo.

Es que, en la vulnerabilidad de las ideas de Massa y en su socavada alianza con Vidal, se esconde el símbolo no sólo de la semana, sino de la política argentina misma: nada es lo que parece. Ni Massa compite realmente con Vidal, ni Macri defiende al pueblo, ni a la gobernadora le llama mucho la atención que una empresa cierre y deje a la gente en la calle, siempre y cuando la compañía pertenezca a un amigo.

Todo es relativo, incluso la lucha contra la corrupción kirchnerista. Al presidente no le conviene tener a Cristina Fernández tras las rejas. Incluso desde los pasillos de la Casa Rosada afirman que aquello “la convertiría en una mártir, tendríamos las calles cortadas por manifestaciones, la CGT nos paralizaría el país y no tendríamos otra que volver a soltarla, pero ésta vez con 10 puntos más de intención de voto, dado que ahora ella podría trazar un paralelismo con la detención de Perón en 1945”. Entonces se desata otra lucha contra el kirchnerismo, la lucha de la boca para afuera, la lucha “para la gilada”. Se lo cerca a Julio De Vido (probablemente, el eslabón más flojo del gobierno saliente), pero no se lo apresa. No realmente, ¿para qué? Es todo parte de lo mismo. “Es todo un acting”, como diría Moria Casán.

Mientras tanto la política sagaz, maquiavélica, o al menos lo que pareciera serlo en la práctica, pasa por otro lado. No la practica Macri, ni Massa ni tampoco Cristina. La practican los empresarios como Bombau, que tejen relaciones políticas que les permiten hacer lo indecible y escapar impunes. Total, ¿a quién le importa? En la Argentina todo se olvida. Así, Bombau fundó dos empresas en el mismo edificio, con el mismo directorio y la misma nómina de empleados.

¿Alguien va a hacer algo? Seguramente no. Luego hizo que el patrimonio de ambas empresas pase de ser 22,6 millones a 700 millones en un día. Y tampoco pasó nada. Luego creó dieciséis sociedades offshore para lavar el dinero. Nada. Y finalmente, echó a los 700 trabajadores de la planta de Florida, para bajar los costos. Y nadie, absolutamente nadie, hizo ni va a hacer nada.

Porque la gente como Bombau es la que realmente tiene el poder en países corruptos y vulnerables como la Argentina. Total, ¿qué importa? Si luego se invierten unos pesos en Cablevisión S.A.; Telearte S.A. y Torneos y Competencias S.A., y de golpe la culpan la tienen los obreros que, maleducados e impertinentes, se subieron a los techos de la fábrica. ¡Habrase visto! (IDEALPOLITIK.com.ar

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