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¿Dónde está este Pino?

IDEALPOLITIK | 8 de septiembre de 2014
Por: Emilio Augusto Raffo

Allá por los años 70, un grupo de jóvenes nos reuníamos los sábados por la tarde, casi secretamente, en una bohardilla de la Facultad de Bellas Artes, para ver el entonces clandestino film del Grupo Cine Liberación “La hora de Los Hornos” (1969) de Octavio Getino y Fernando “Pino” Solanas, en un proyector Súper 8.

Luego de ello, o cuando alguna autoridad se acercaba y estábamos obligados a clausurar la proyección, se producía un gran debate de ideas referido al tema. Por muchos años, creo que casi hasta el presente, este film constituyó un trabajo paradigmático acerca del proyecto cultural nacional y popular.

Recién con el gobierno del año 1973 el film fue presentado oficialmente en sociedad (Getino estaba en ese entonces a cargo del Ente Nacional Cinematográfico creado en los años de Onganía para censurar, precisamente, estas ideas progresistas que atentaban contra nuestro sistema de vida occidental).

Años después realizaron una también monumental obra: “Actualización política y doctrinaria para la toma del poder” (1971), básicamente una serie de reportajes al general Juan Domingo Perón. Un trabajo cuya lectura recomiendo, inclusive para el otrora célebre cineasta.

Estos dos trabajos se constituyeron, entre otros, en documentos de cabecera de varias generaciones. Ya han  pasado muchos años y puedo observar una imagen deslucida y desteñida de aquel realizador…

Hasta el propio Getino (que debió soportar el exilio en Perú mientras Solanas lo afrontó en París) reconoció poco antes de su muerte (2012) que “aquel” Pino nada tenía que ver con el contemporáneo que, incluso, salió con opiniones equívocas al descubrirse el tema de las escuchas ilegales que llegaron a provocar el procesamiento del intendente de Buenos Aires, junto a otros funcionarios porteños.

En la actualidad corren ríos de tinta para tratar el tema del fallo del juez neoyorquino que atenta contra nuestra soberanía nacional y, hace presumir, que otro tanto podría ocurrir con otras naciones, sin que sectores de la oposición intenten ponerse del lado del estado argentino o, al menos, aportar alguna idea. Son célebres, por su desierto jurídico y de ideas,  las intervenciones del senador jujeño Morales, que distan mucho de la patriótica posición asumida por su par “Nito” Artaza.

En las últimas sesiones del congreso nacional, mediáticamente ocupadas en destituir al vicepresidente de la Nación (obviando situaciones análogas pero sin tanta “prensa”), nuestro Senado nacional se ha ocupado de tratar los proyectos de ley de “Pago Soberano” y “Abastecimiento”.

La dictadura kirchnerista (Héctor Méndez, UIA dix it), aprobó el proyecto incorporando inclusive algunas propuestas de sectores opositores.

Pese a la incorporación de la propuesta del senador Solanas de crear una comisión de investigación de la deuda externa, se abstuvo de votar.

Se ocupó de quedar bien con sus nuevos amigos (Mariano Grondona, el tristemente célebre ideólogo de la guerra de “los comunicados” que llevara al golpe de estado de 1966, Magnetto, etcétera).

Así como González Fraga anunció que el gobierno no llegará al final de su mandato (sic), Solanas anticipó que el pueblo no aguantará el actual estado de cosas (doble sic).

Al evaluar el escaso apoyo popular obtenido por su fuerza en las elecciones de Salta, sentenció en C5N que el pueblo salteño no tenía madurez intelectual para comprender su proyecto, con el cual sí contaban los porteños que votaban por él y la diputada Carrió. Cualquier similitud con las ideas totalitarias que desembocaron en los golpes de estado de 1930, 1955, 1962, 1966 y 1976, corren por cuenta del lector.

Hoy, desconozco las circunstancias, Solanas abandonó a sus compañeros de ruta y, por qué no decirlo, a sus ideas de entonces. Ya no representa a la liberación, sino a lo más retrógrado y reprobable de la dependencia y el golpismo vernáculo. Sus amigos de entonces, Getino, entre otros, ya lo repudiaron.

Algunos de sus socios de hoy, ya toman distancia y hasta lo abandonan en el propio palco de los actos proselitistas… ¿Será por aquello de que “Roma no paga traidores”?

Tanto en “Conducción política” como en “Actualización doctrinaria”, Perón se ocupaba de tratar y desmenuzar el “arte de la conducción” en forma sencilla para que pudiera ser entendida hasta por los provincianos (de escaso nivel de inteligencia según Solanas). Así decía el general que no sólo se nacía conductor, sino que era necesario un constante aprendizaje.

Así relataba el caso de aquel mariscal, ganador de muchas batallas, en las cuales aprendió mucho más de estrategia y táctica militar y conducción de masas. Pese a que la mula del mariscal lo acompañó en toda su compaña, este bruto animal (me refiero a la mula, no al senador) nada aprendió de conducción de estrategia, de táctica ni mucho menos de política…

Hoy, Solanas, decíamos más arriba, prefiere estar con sus nuevos amigos y sometido a ideas que antaño repudiaba. Debo confesar que, desde hace ya bastante tiempo, me preguntaba qué habrá sido de ese Pino de los 70, de las ideas que nos regocijaban y obligaban a estudiar, debatir y ponerlas como guías de nuestro accionar… Y aliado con personajes distanciados de aquellos principios, como en el caso de su socia, ex chaqueña hoy porteña.

De ahí la pregunta: ¿Dónde está este Pino? La respuesta no se hace esperar. Este Pino (el de hoy), está con su mula…

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